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alimentación dieta sana Dr. Jesús Román Martínez Formación y congresos III SIMPOSIO CIENTÍFICO INTERPORC interporc Meat Attraction obesidad infantil profesionales de la salud

EL FUTURO DE LA ALIMENTACIÓN. ¿CÓMO COMEN LOS NIÑOS ESPAÑOLES?

EL FUTURO DE LA ALIMENTACIÓN. ¿CÓMO COMEN LOS NIÑOS ESPAÑOLES?

Siendo las cifras de obesidad infantil en España muy destacadas, es evidente que a toda la sociedad debiera de preocuparle la alimentación de los más pequeños. Curiosamente, varios cientos de miles españoles hacen anualmente alrededor de doscientas comidas anuales en su Centro escolar, de tal modo que en su domicilio únicamente realizan las cenas y las ingestas de los fines de semana. Por eso, la calidad de la alimentación proporcionada en la escuela es algo esencial cuando hablamos del correcto desarrollo, crecimiento y salud infantil.

Lo cierto es que, en algunas ocasiones, comer en el centro educativo se convierte en lo contrario de lo que tiene que ser: una herramienta educativa para que el escolar aprenda a alimentarse correcta y saludablemente, un sitio donde aprender normas sociales y de convivencia, una prolongación del aula en donde poner en práctica buena parte de lo aprendido sobre ciencias, medio ambiente, historia local, etc., etc. Y, sobre todo, un sitio agradable, limpio, tranquilo al que dé gusto acudir sin prisas, lloros ni empujones para aprender y practicar estilos de vida saludables.

De hecho, hay un consenso generalizado en que facilitar la alimentación equilibrada de los niños y jóvenes mejora ostensiblemente su salud y su rendimiento académico y físico. Esta mejora de la dieta estamos seguros además de que contribuirá a la reducción del riesgo de padecer enfermedades degenerativas (cáncer, cardiovasculares) durante la edad adulta. Tan solo por estos motivos, todas las intervenciones que supongan la mejora de la alimentación en el entorno escolar y/o domiciliario tendrían que considerarse prioritarias.

Los errores más comunes detectados en la alimentación infantil, tanto en el domicilio como en el comedor escolar, pasan por el abuso de fritos (especialmente de precocinados: croquetas, sanjacobos, etc.), carnes grasas y postres o bebidas dulces junto con la insuficiente presencia de vegetales -frutas, hortalizas, legumbres, cereales- en general.

Por ello, insistimos en la necesidad de favorecer en la dieta la presencia de frutas y hortalizas variadas, pan, aceite de oliva virgen, frutos secos, legumbres, carnes magras y pescados.

En este sentido, señalamos que cortes magros de carne de cerdo de capa blanca, con el adecuado tratamiento culinario y respetando el equilibrio dietético y las frecuencias recomendadas de consumo del resto de alimentos, pueden estar presentes en los menús caseros y escolares dadas algunas características muy interesantes: un bajo contenido graso, una riqueza proteica de calidad y destacada, la presencia de ciertas vitaminas y minerales. Sin olvidar que su palatabilidad y valor nutritivo la hacen apta para diferentes edades y circunstancias vitales.

* PRODUCTOS QUE TIENEN QUE ESTAR PRESENTES EN LOS MENÚS ESCOLARES.

Frutas y verduras Diariamente, al menos una ración de verduras ó ensalada y una de fruta.

Pescado Al menos dos veces por semana. Pescado azul, al menos una vez cada dos o tres semanas.

Carnes Preferir carnes magras

Pan y cereales Diariamente. Introducir productos integrales.

Agua Libre y accesible.

Leche y lácteos Diario. Usualmente en desayunos o meriendas.

Aceites De oliva virgen, preferiblemente, o de girasol.

 

* PRODUCTOS DE USO RESTRINGIDO O NO PERMITIDO.

Dulces, refrescos, productos azucarados: esporádicamente.

Reducir la sal añadida. Eliminar saleros en las mesas. Condimentos en envases monodosis.

Fritos. No más de 1-2 veces por semana.

Precocinados fritos: esporádicamente.

Derivados cárnicos: hamburguesas, carne picada, salchichas, etc. máximo, una vez cada quince días.

Artículo original publicado aquí

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alimentación dieta sana Dra Mª Dolores Marrodán Formación y congresos III SIMPOSIO CIENTÍFICO INTERPORC interporc Meat Attraction obesidad infantil profesionales de la salud

ALIMENTACIÓN Y PROMOCIÓN DE LA SALUD: OBESIDAD INFANTIL

 

ALIMENTACIÓN Y PROMOCIÓN DE LA SALUD: OBESIDAD INFANTIL

Los últimos datos de la Global Burden of Diseases, referidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y correspondientes a 2016, muestran que el exceso ponderal, es decir la suma del sobrepeso y la obesidad alcanza, en sujetos entre 12 y 19 años, una cifra del 14,2% a nivel mundial, si bien la variación por países es enorme. Por otra parte, una revisión y metaanálisis publicada en 2019 en la revista Jama Pediatrics, muestra que, entre los 2 y 13 años de edad, la obesidad presenta una gran variabilidad en Europa. España, con una prevalencia de exceso ponderal del 35,2% ocupa la quinta posición europea, detrás de Grecia (36,8%), Italia (35,2%), Malta (34,5%) y Chipre (34,3%). En el extremo opuesto, con las tasas más bajas de

sobrepeso se sitúan Polonia (12,3%), Estonia (14,4%), Finlandia (14,7%) y Suiza (17,4%). Analizando la tendencia desde 1999 hasta el año 2016, parece que el exceso de peso infantil y adolescente disminuye o al menos se estabiliza dependiendo del grupo de edad concreto.

Estudios muy recientes en la Comunidad de Madrid, ponen de relieve que las cifras de sobrecarga ponderal son en 2019 del 27,23% entre los 7 y los 16 años, si la condición nutricional se evalúa a partir del índice de masa corporal (IMC). Sin embargo, atendiendo a otros indicadores como el índice cintura-talla, se advierte que la obesidad abdominal llega al 35,17%, cuestión importante ya que el exceso de grasa central es el más relacionado con la aparición de los componentes del síndrome metabólico. Las causas que han propiciado la situación actual son variadas. El excesivo consumo de

alimentos procesados de alto valor energético, ricos en grasa y azúcar, así como el sedentarismo ligado a los procesos de urbanización y el cambio en los modelos de transporte son sin duda responsables. No obstante, cabe preguntarse si los rápidos cambios socioculturales no han permitido una adecuada “readaptación” en aquellas poblaciones con mayor predisposición genética a la obesidad. El papel de la dieta

durante la infancia y adolescencia es también fundamental, no solo en relación con la obesidad total y visceral, sino en el desarrollo de hipertensión infantil u otras alteraciones metabólicas en edad temprana. Otros aspectos como la calidad del descanso o los hábitos de actividad física presentan gran importancia.

En el último reporte del Global Matrix 2.0, España sale valorada con una “C” de acuerdo a todos los indicadores que señalan en promedio los niveles de actividad física. De hecho, según las mismas fuentes, sólo el 81% de los escolares cumplen la recomendación de la OMS, estipulada en 60 minutos de ejercicio diarios. Además, la proporción de escolares que mantienen una buena adhesión a la dieta mediterránea

es relativamente escaso de modo que ambos factores condicionan el fenotipo obeso más allá del posible perfil de riesgo genético. Para ilustrar este fenómeno se presentan en esta ponencia algunos resultados de un proyecto realizado por el Grupo de Investigación EPINUT de la Universidad Complutense en el que se analiza el papel protector que la actividad física tiene sobre el desarrollo de la obesidad en escolares

que genéticamente están predispuestos a ella. El perfil de genético, establecido a partir de diversos polimorfismos de un solo nucleótido o SNPs (Single Nucleotide Polymorphisms) marca variaciones antropométricas entre sujetos, de modo que la posesión de mayor cantidad de alelos de riesgo se asocia a un mayor IMC, adiposidad total, y visceral. Algunos SNP por sí solos, como el rs9939609 del gen FTO ya marca diferencias significativas para el porcentaje de grasa corporal entre los homocigotos y heterocigotos del alelo de riesgo y los sujetos que no presentan dicha variante alélica. Sin embargo, una dieta de calidad y los comportamientos activos modulan la expresión de la sobrecarga ponderal y el exceso de grasa ejerciendo un claro efecto protector. A modo de ejemplo, entre los niños con perfil genético de predisposición a la obesidad el IMC de los considerados “activos” fue de 18,44± 2,62 K/m2, frente al 21,46 ± 3,70 de los no activos. El porcentaje de grasa también varió entre el 26,14 ± 7,19 de los primeros y el 28,25 ± 6,69 de los segundos y una actividad física inferior a las recomendaciones de la OMS (< 60 minutos de ejercicio/día), incrementa la probabilidad de sobrepeso u obesidad de cinco veces (OR=5,48).  En resumen, puede afirmarse que la alimentación y los hábitos de vida, juegan un papel preponderante en la prevención de la obesidad, incluso cuando los sujetos manifiestan una adversa condición hereditaria que les predispone a la sobrecarga ponderal.

Artículo original publicado aquí

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El verdadero problema detrás de la obesidad infantil

La obesidad infantil es un problema creciente en España. A continuación analizamos los factores que la promueven así como los resultados del nuevo estudio PASOS, estudio pionero cuyo objetivo es evaluar la actividad física, el sedentarismo, los estilos de vida y la obesidad de los niños/as y adolescentes españoles de 8 a 16 años y sus familias

Al menos 1 de cada 3 niños y niñas en España tienen exceso de peso, y los datos apuntan que esta cifra continuará creciendo en los siguientes años. Todos sabemos que la dieta juega un papel muy importante en la prevención de la obesidad, pero ¿qué otros factores están contribuyendo a este problema?

El estudio PASOS (Physical Activity, Sedentarism and Obesity in Spanish Youth) muestra que el 63.6% de los niños y adolescentes en nuestro país no cumplen con la indicación de actividad física que la Organización Mundial de la Salud recomienda. Esto es debido, en gran parte, al exceso de dedicación en el  uso de pantallas como la TV, el ordenador, los videojuegos o el móvil. Especialmente los fines de semana, la mayoría de los adolescentes dedica más de 2 horas al día al uso de ellos.

Esto nos deja un mensaje claro: para combatir la obesidad no solo es necesario cuidar la alimentación, sino que esto debe de ir acompañado por un cambio en el estilo de vida en el que se incrementen los minutos de actividad física y se reduzca el tiempo de uso de aparatos móviles y televisión. Un cambio en la dieta sin un cambio de hábitos no es la solución a este problema.

En la actualidad, los niños han dejado de tomar algunas comidas importantes del día, especialmente el desayuno y la merienda, y las han sustituido con productos industrializados como la bollería, los dulces y los refrescos. El estudio Thao muestra que un 20% de los niños toma dulces o chucherías varias veces al día y un 25% de ellos incluye bollería industrial en sus desayunos. Además, consumen con frecuencia comida rápida y bebidas azucaradas. Estos productos, innecesarios a nivel nutricional para el correcto desarrollo en la etapa infantil,  están cargados de grasas de baja calidad, azúcares  libres y gran cantidad de sodio. El cambio de hábitos alimentarios y de los estilos de vida repercute en la presencia de enfermedades infantiles que antes solo se veían en la etapa adulta, como la diabetes tipo 2.

Desayunar de forma completa resulta un hábito muy saludable ya que prepara al cuerpo para un óptimo desarrollo de las actividades del día. Por ello, es importante que esta toma sea de calidad y nutricionalmente correcta. Evitar la bollería y proporcionar  desayunos que incluyan granos enteros, frutas, lácteos y proteína de calidad es un hábito de cada vez se practica menos. Existe una solución sencilla, volver al tradicional bocadillo. Y es que seleccionando los ingredientes adecuados, pueden suponer una ración completa y equilibrada que complementa a las comidas principales ayudando, además,  a alcanzar las recomendaciones  para cada grupo de alimentos.

El valor nutricional de la carne de cerdo como ingrediente de los bocadillos resulta muy interesante: los cortes magros de la carne de cerdo presentan bajo aporte graso y alta calidad proteica.

Soluciones fáciles de preparar:

  • Bocadillo de pan integral con pipas de calabaza, jamón y láminas de tomate natural
  • Rollitos de jamón cocido con queso.
  • Tostadas integrales con aceite, hojas de canónigos y lacón

Referencias

  1. Casas, R. & Gómez, F. (2018) Estudio sobre la situación de la obesidad infantil en España
  2. PASOS (2019) Resultados preliminares del estudio PASOS

Artículo original publicado aquí