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El uso responsable de los purines como parte fundamental de una ganadería moderna y sostenible

Un aprovechamiento agronómico de los purines se convierte en un perfecto aliado para la fertilización de los cultivos, sobre todo en aquellas zonas de secano donde los cultivos ofrecen rendimientos bajos o moderados y el coste de producción debe ser el menor posible.

El purín tiene un preciado valor agronómico por su composición, rica en nutrientes esenciales para las plantas como el nitrógeno, el fósforo y el potasio, a la vez que aporta nutrientes secundarios (calcio, magnesio, sodio, azufre) y micronutrientes (hierro, manganeso, etc.).

Los purines son materiales carbonados de origen animal que cuando se utilizan como abono su función principal es la de aportar nutrientes para las plantas, principalmente nitrógeno, fósforo y potasio.

Ahora bien, en cuanto al nitrógeno se refiere, independientemente de su concentración en el purín, su aplicación no solo depende de las necesidades de los cultivos, sino también de la limitación que se establece en la Directiva de Nitratos con el fin de disminuir las masas de aguas contaminadas.

Además, la Directiva de nitratos estableció la necesidad de que cada territorio tuviera un Código de Buenas Prácticas Agraria (CBPA) en relación con el nitrógeno, recomendable a toda la superficie agraria y de carácter obligatorio para la superficie agraria designada como zona vulnerable.  Asimismo, en el uso del purín como fertilizante se establece que su aplicación se haga mediante maquinaria específica.

*Informe sobre distribución de cultivos en España y potencial uso del purín como abono

https://interporc.com/2019/12/02/sector-porcino-proteccion-medio-ambiente/?cat=blog/el-ayer-y-hoy-del-cerdo

 
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https://www.youtube.com/watch?v=HqrKR7OEwSQ


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El papel del sector porcino en la protección del medio ambiente

El sector ganadero en general, y el sector porcino en particular, llevan años trabajando en la protección del medio ambiente, sin embargo: el desconocimiento de una buena parte de la sociedad, cada vez más urbanita y más alejada de las zonas rurales; el ataque de colectivos que desdibujan la verdad del modelo de producción español, el más proteccionista del mundo con el medio ambiente; y la falta de información por parte del propio sector están generando una imagen pública que nada tiene que ver con la verdadera realidad de un sector que también es parte de la solución para la sostenibilidad circular de los sistemas agroalimentarios, y que en los últimos años ha conseguido reducir su consumo de agua, de energía y de emisiones de gases de efecto invernadero en todos sus procesos, desde la granja a la mesa.

España aplica el modelo de producción europeo que conlleva la legislación más exigente del mundo en la protección medio ambiente. En este sentido, las granjas de porcino españolas están sometidas a una exigente regulación medio ambiental, desde incluso antes de su puesta en marcha. De hecho, requieren por normativa (Ley 16/2002, de 1 de julio de prevención y control integrados de la contaminación,) una autorización ambiental por parte de las autoridades competentes.

Esa autorización, entre otras medidas, exige que las instalaciones ganaderas tengan las mejores condiciones para evitar la producción de residuos, o que los que se produzcan, se gestionen correctamente a través de su reciclado o reutilización; utilizar la energía de manera eficiente; y establecer medidas para prevenir y para evitar la contaminación.

Protección de las aguas y reducción de su consumo

En cuanto al consumo de agua de las granjas de porcino españolas, es menor de lo que se quiere hacer creer a la opinión pública. El agua total consumida al año por el sector es de unos 54 hm3, lo que supone tan solo el 0,05% del total de agua disponible en España. Además, gracias a la innovación y a la concienciación de los ganaderos se han conseguido disminuir un 30% el uso de agua por kilo de carne producido.

Pero los ganaderos del sector porcino no solo están implicados en la reducción del consumo de agua sino también en su protección. En este sentido, el Real Decreto 261/1996, de 16 de febrero, sobre protección de las aguas contra la contaminación producida por nitratos procedentes de fuentes agrarias, limita las cantidades de purines por hectárea.

Control de purines

Asimismo, desde enero de 2008 se endurece aún más la normativa sobre el control de purines, lo que reduce en un 30% los nitratos y supone una gestión más eficiente, ya que se aplican directamente al suelo prohibiendo su aplicación con sistemas de platos, abanico o cañones. En sustitución, se utilizan otros sistemas que permiten localizar o enterrar el purín en el suelo, todo ello para contribuir a reducir las emisiones a la atmósfera. Asimismo, el excedente de purines puede ser tratado para su transformación en abono o energía eléctrica.

Disminución de las emisiones GEI

En cuanto al último aspecto, las emisiones de gases de efecto invernadero, hay que destacar, que del total de todas las emisiones GEI de la Unión Europea solo el 5% procedían de la ganadería (el 2,2% del metano y el 2,7% del óxido nitroso).

Por su parte, en el sector porcino en concreto, los datos reflejan, entre los años 1990 y 2016, una reducción de emisiones de amoniaco por kilo de carne producido del 47% y una reducción del 54,7% de las emisiones de metano procedentes de la gestión de estiércoles.

Asimismo, entre los años 2005 y 2017, se han reducido un 14% las emisiones de metano procedentes de la gestión de estiércoles, un 5% las emisiones de óxido nitroso y un 2% las emisiones de metano derivados de la fermentación entérica.

No obstante, es importante puntualizar que el porcino es responsable de menos del 7% de las emisiones totales de metano por fermentación entérica de todo el sector ganadero. La cría del porcino, altamente tecnificada, y su alimentación, en la que se ha adecuado la dieta de cada animal para maximizar su aprovechamiento energético y nutritivo son las principales razones de esta disminución. Hoy las pautas de ingesta de los animales están muy ajustadas a su edad y características, se han sustituido ingredientes ricos en fibra y baja digestibilidad por cereales y se han incorporado proteínas y aminoácidos y enzimas digestivas que reducen considerablemente las emisiones de gases contaminantes.

La clara reducción del consumo de agua, de la energía y de las emisiones de gases de en el sector porcino son el ejemplo más claro del firme compromiso del sector porcino de capa blanca español con el medio ambiente y ponen de relieve que el aumento de la producción no va ligado a una mayor contaminación: cuando se hacen uso de los últimos avances, y se trabaja con la concienciación con que lo hacen los ganaderos de porcino , aumenta la eficiencia y es menor el impacto ambiental.

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Sector porcino: sostenibilidad medioambiental

El sector porcino de capa blanca español ha conseguido, en los últimos años, asentarse sobre un modelo de producción propio cuya seña de identidad es la sostenibilidad en todos sus aspectos: medioambiental, económica, social y ética en cuanto al trato de los animales se refiere, y que se ha convertido en el valor diferencial que nos ha posicionado como referente internacional,

En el ámbito medioambiental, los ganaderos de porcino españoles son los primeros interesados en la protección del entorno en el que desarrollan su actividad. No podemos olvidar que es la propia naturaleza la que nos da de comer a nosotros y a nuestros animales, por lo que son muy conscientes de que deben aplicar una serie de técnicas enfocadas a la prevención y control integrados de la contaminación.

Su premisa es “reducir-reutilizar” y esto ha llevado al sector porcino a disminuir, en los últimos años, un 22% las emisiones de gases de efecto invernadero y un 30% el uso de agua por kilo de carne producido.

Además, con la nueva normativa de gestión de purines se reduce en un 30% los nitratos y también supone una gestión más eficiente, ya que se aplicarán directamente al suelo, con enterramiento.

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