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Los purines como aliados en la protección de la naturaleza

La agricultura y la ganadería, lejos de producir efectos negativos sobre el medio ambiente son aliados fundamentales para proteger la naturaleza. Desde que se tiene constancia el hombre ha utilizado los residuos procedentes de las actividades agropecuarias como única fuente de fertilización natural de los cultivos. En este sentido, los purines generados por el porcino, en contra de lo que muchos creen, no son sólo residuos industriales de los que haya que deshacerse, sino que se trata de un subproducto con una importante utilidad agronómica.

En los purines de cerdo se encuentran la totalidad de los nutrientes esenciales para las plantas. Si bien es cierto que algunos de sus componentes pueden limitar su función como fertilizante, su aplicación racional y programada en terrenos agrícolas es clave para optimizar los beneficios en las explotaciones.

A dosis compatibles con una buena valoración agronómica o después del tratamiento tecnológico en las plantas transformadoras, los purines tienen efectos positivos sobre el suelo y los cultivos agrícolas por ser generadores de humus y de su mineralización. Existen numerosos estudios que demuestran que su eficiencia es similar a la del nitrógeno mi­neral, permitiendo reducir el uso de impor­tantes cantidades de fertilizantes minerales.

Por otra parte, el excedente de purines puede ser tratado para su transformación en abono y energía eléctrica en diferentes tipos de plantas: plantas de compostaje; plantas de biogás; y plantas de cogeneración.

Una correcta utilización de los purines ayuda a reconstruir el terreno agrícola impidiendo la desertificación a la vez que favorece el empleo de menos abonos químicos, con mayor coste y problemática medioambiental. De hecho, la fertilización es uno de los costes más importantes en producciones como la de cereales, especialmente en España, que es un país eminentemente cerealista con baja calidad nutricional de suelos.

En España más del 90% de los purines de cerdo se reutiliza en sustitución de abonos. Es el ejemplo más claro del compromiso del sector porcino con la sostenibilidad y el medio ambiente. Un sector que además cuenta con explotaciones punteras en sostenibilidad y cuyo afán es reducir y reutilizar, lo que ha propiciado que en los últimos años se haya logrado una disminución del volumen de purines y residuos finales del 30%.


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Compromiso bienestar certificado, un sello con el máximo rigor científico y transparencia

El sello “Compromiso Bienestar Certificado”, que garantiza el cumplimiento de los más altos estándares de bienestar, sanidad, bioseguridad, manejo de los animales y trazabilidad en todos los eslabones de la cadena de valor del porcino de capa blanca de España, ha sido evaluado por un Comité Científico de alto nivel integrado, entre otros, por el INIA, el Colegio de Veterinarios de Murcia y varias Universidades españolas, como la de Zaragoza o la Politécnica de Madrid.

Asimismo, ha sido sometido a la consideración de las empresas del sector, certificadoras y organizaciones de protección y defensa de los animales, que han aportado sus sugerencias, por lo que cuenta con todas las garantías técnicas y con el consenso necesario entre todos los implicados en el bienestar animal.

Para la obtención de este sello han de cumplirse los requisitos exigidos en el  “Reglamento Técnico de Bienestar Animal y Bioseguridad INTERPORC ANIMAL WELFARE SPAIN”, un documento público y transparente, que está concebido como una herramienta de mejora continua para poder dar respuesta a nuevas sugerencias y a sucesivas necesidades del sector y a los consumidores finales.

Las normativas de bienestar animal nacional y europea son las más exigentes del mundo, y este Reglamento va aún más allá, introduciendo requisitos más rigurosos, lo que convierte al sector porcino español en referente internacional al introducir de forma voluntaria nuevas exigencias que garantizan que nuestro proceso de producción es el más garantista del mundo con el bienestar de los animales.


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